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Karlovy Vary
En un país de muchos balnearios como es la República Checa, Karlovy Vary es el balneario más grande de todos. Tras experimentar un auge en el siglo XIX, cuenta con muchas atracciones de ese período, por lo que aún si no te interesan los baños termales, realmente vale la pena conocerla.
Situada en el sinuoso valle del río Teplá, entre verdes colinas, la ciudad destila una sugerente imagen aristocrática, proveniente de los días en que la nobleza venía aquí buscando cura para la gota, la tuberculosis y la indolencia.
La ciudad está llena de hermosos parques, mansiones, paseos y grandes hoteles, donde puedes disfrutar de un paseo por las columnatas termales, o subir la colina para maravillarte con las vistas espectaculares de la ciudad.
Lo más notable es la inusual concentración de ofertas turísticas, culturales y atractivos naturales en un territorio relativamente pequeño.
Aquí encontrarás una tierra histórica, romántica y noble, con llanuras onduladas, bosques antiguos, pintorescos valles, manantiales minerales calientes y fríos, idílicos rincones, jardines palaciegos y castillos medievales.
Atraídos por la seductora belleza del lugar, decidimos alojamos en el Humboldt Park Hotel & Spa, ubicado en el casco antiguo. Las habitaciones superaron nuestras expectativas, hermosamente decoradas con finas maderas, cuadros y alfombras, y equipadas con los más modernos servicios.
Karlovy Vary – que significa “el baño de Kart” – es una atractiva ciudad balneario, con una colorida y caprichosa arquitectura, revestida por filas de edificios barrocos color pastel.
Aquí parece que de un momento a otro podrás toparte con Goethe, Bach, Beethoven, Pedro el Grande, Brahms, Wagner o Thomas Mann, famosos visitantes de la zona, especialmente Goethe, que pasó más tiempo en la Región de Bohemia que en Italia.
El balneario comienza en el Puente Poštovní, donde las filas de mansiones de fines del siglo XIX y principios del XX se enfrentan con el spa del Hotel Termal, al otro lado del río.
El manantial Nº 13 es el más famoso, pero hay 15 manantiales en total, ubicados en o cerca de cinco columnatas (kolonády) a lo largo del río Teplá: la Termal, la del Parque, la del Molino, la del Mercado y la del Chateau..
Para probar el agua de los manantiales, compramos en una tienda de regalos una taza especialmente diseñada para ello. Recuerda que no se debe beber mucha agua, sino solo degustarla.
La Iglesia de María Magdalena está al otro lado del río. Sea cual sea tu opinión sobre los excesos de la arquitectura barroca, es difícil no enamorarse de esta construcción de Kilian Ignatz Dientzenhofer.
La Galería de Arte Municipal cuenta con exposiciones de los principales pintores y escultores checos. Y en el Museo Moser del Vidrio descubrimos la historia de esta fábrica, donde se elaboran los mejores cristales, desde 1857 hasta la actualidad.
Al suroeste de Karlovy Vary se encuentra Cheb, una ciudad medieval con una gran riqueza de intactos edificios originales, así como una compleja historia de la ocupación alemana.
Once kilómetros al noroeste se encuentra Loket, con un gran castillo gótico del siglo XIII que alberga un bello museo de la porcelana.
El clásico plato checo de carne de cerdo, dumplings – bolas de masa hervida – y chucrut, así como especialidades de la cocina internacional, se pueden saborear en los muchos y variados restaurantes de la ciudad.
El lugar también es famoso por sus obleas. Vienen en diferentes sabores y son más ricas cuando se calientan. Puedes comprarlas en la calle o en tiendas de comestibles.
A la noche, te invito a conocer uno de los 10 mejores bares de cócteles de la República Checa, el Barracuda, en Jaltská 7. Con diferentes fiestas temáticas, ofrece también lecciones de baile latino, música disco y originales cócteles.
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